Cómo se salvó Wang-Fo

En La Tercera, sábado 7 de febrero 2009

Cómo se salvó Wang-Fo, de Marguerite Yourcenar

Nadie pintaba como el viejo maestro Wang-Fo. Sus cuadros tenían un don especial: eran vivos y más hermosos que la realidad. Famoso en todo el imperio, vivía recorriendo los caminos con su discípulo Li. Sin embargo, el arte que creaba se volvió contra él: el emperador, que creció rodeado de sus pinturas, lo acusó de pintar mundos inexistentes y lo condenó a la ceguera. Edición ilustrada para niños de uno de los Cuentos orientales de Marguerite Yourcenar. Poético y lleno de sutilezas. (Gadir, $18.000)

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