Memorias de un enfermo de nervios

En La Tercera, viernes 2 de julio de 2009

Confesiones de un paranoico

por Matías Rivas

Memorias de un enfermo de nervios, Daniel Paul Schreber, Sexto Piso

Hay libros que perduran por los comentarios que suscitan más que por sus propios atributos literarios. Son obras que tienen un valor similar a un detonador de interpretaciones, reconocidos como textos provocadores y de una originalidad insólita. Sus autores suelen estar al margen de cualquier clasificación. Se trata de sujetos que redactaron sus libros con intenciones distintas a las de un escritor. Pese a ello sus entregas han tenido repercusiones equivalentes o mayores a una novela o a un ensayo de importancia. Es el caso de las Memorias de un enfermo de los nervios de Daniel Paul Schreber.

Fue publicada en 1903 en Leipzig, Alemania, y de la primera edición alcanzaron a circular escasos ejemplares, ya que el volumen fue mandado a quemar por la familia del autor, escandalizados por sus impúdicas confesiones. Sin embargo, un par de psiquiatras alcanzaron a leerlo y reseñarlo. Desde que esto sucedió no se han detenido las disquisiciones desatadas por este testimonio clásico de un paranoico. Entre sus exegetas es de rigor mencionar a Freud, Jung, Lacan, Benjamin, Guattari y Deleuze.

Schreber era un reputado abogado y un típico victoriano. Cuando fue nombrado presidente de una sala de la Corte de Apelaciones de Dresde, cayó enfermo producto de un cuadro de insomnio que derivó en un agudo desequilibrio mental. Fue internado en un sanatorio y separado de su cargo, asunto del que se defendió en un célebre juicio que ganó en 1900. Con posterioridad redactó su autobiografía para relatar su paso por las instituciones psiquiátricas y sus experiencias como “visionario”.

Su situación mental la describe de esta manera: “Podría mencionar aquí cientos, sino miles de nombres, que tenían relación conmigo como almas. Todas estas almas me hablaban como voces, cada una de ellas sin saber nada de la presencia de las otras. El desesperante barullo que se formó por ello en mi cabeza, cada cual podrá apreciarlo”.  Creía que su psiquiatra planeaba cometer un almicidio en su contra (asesinato de su alma), el que habría comenzado a fraguar durante una hipnosis a la que había sido sometido. Schreber es un personaje que se siente cercado. Cree en las conspiraciones y no confía en las apariencias. Desea controlar sus inmediaciones para protegerse. Es decir, le interesa el poder en demasía, como a todos los trastornados.

Sus reflexiones respecto de su estadio son tan meticulosas como dislocadas. Habla de su cuerpo como si éste fuera una entidad cósmica. El pensamiento de lo eterno, la fascinación por las constelaciones, las estrellas y la amplitud del espacio permea este libro de punta a cabo. Schreber analiza –entre otros muchos asuntos inducidos por su locura– cómo y por qué Dios se sentía atraído por sus nervios (la parte central del espíritu en su sistema alucinado). Ante esta situación aterradora, consideraba que su única salvación consistía en transformarse en mujer. Ese es el tono de sus arrebatos místicos.

La presente edición de las Memorias de un enfermo de nervios no solo contiene el escrito de Scheber, sino que además una introducción del novelista y erudito Roberto Calasso y dos de los comentarios más distinguidos sobre el documento: el ensayo de Freud, “Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia”, y el de Cannetti, “El caso Schreber”. Qué más se le puede pedir a una publicación tan singular.

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1 comentario
  1. Arthur dijo:

    Se ve muy interesante ..a buscarlo.

    Saludos.

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