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Archivos Mensuales: agosto 2009

El Mercurio, domingo 30 de agosto de 2009

Narativa vanguardista y experimental

por Mario Valdovinos

La revaloración de la obra de Lihn no cesa. En esta oportunidad se trata de una novela hasta ahora inencontrable, editada por vez primera en Argentina, en junio de 1973.

Batman en Chile tiene como las dos novelas restantes del poeta, La orquesta de cristal y El arte de la palabra, e incluso uno de sus dos volúmenes de cuentos, La república independiente de Miranda, ese aire vanguardista y experimental -a falta de mejores nombres- que proponía Lihn en sus narraciones. A saber: romper la linealidad del relato, pulverizar en lo posible el realismo, escamotear las descripciones y la ambientación naturalista, emplear un tipo de narrador que ironice el acontecer en el que se mueven personajes esperpénticos
No obstante, vistas sus tres novelas desde la perspectiva de quien cultivó todos los géneros e inauguró uno, el diario de muerte, con el poemario homónimo, resultan válidos intentos por desarrollar una línea narrativa diferente. Pero a juzgar por la vida que han tenido hasta hoy, si las comparamos con su celebrada lírica, quedan en segundo plano.
En especial ésta, Batman en Chile, en la que un desvaído hombre murciélago se pasea desconcertado por el Santiago previo al golpe militar, nostálgico de su baticueva, más fecunda en aventuras.

Sátira y parodia confluyen en una retórica que desconcierta al lector, y el fantasma de don Gerardo de Pompier, el histrión decadente, alter ego del Lihn actor, la recorre.

El relato abunda en escenas teatrales, en ironías contra un país insumiso con el imperialismo, al mismo tiempo que acota el espacio del absurdo en medio de una narración que se exhibe como ficticia y se autoparodia. La novela soslaya el panfleto y el panegírico a la vía chilena al socialismo. Batman es el extraño en el mundo, el superhéroe humillado, el ángel caído de Ciudad Gótica.

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El Mercurio, Revista del Sábado, 22 de agosto de 2009

Leer: Diferencias

por Rodrigo Pinto

Cada vez más, los catálogos de editoriales independientes –españolas, mexicanas, argentinas, chilenas- son la mejor fuente para buscar la literatura más viva, más actual y más renovadora de nuestro tiempo. Sexto Piso, en México, se propuso “crear un espacio donde se pueda acceder a ciertos textos que generalmente pasan inadvertidos pero que son pilares de la cultura universal”. Goran Petrovic, serbio, nacido en 1961, es una de las apuestas de la editorial y el lector no dejará defraudado las páginas de libros como Diferencias, cinco cuentos que dan la impresión de ser parte de un conjunto mucho mayor. El autor hila fragmentos –historias, personajes, lugares- como si se tratara de las líneas y dibujos de un tapiz, pero a la vez difumina sus límites: aunque cada relato crea su espacio de autonomía y se sostiene por sí mismo, al tiempo deja la impresión de formar parte de un libro inexistente hecho, precisamente, de múltiples fragmentos más.

Los dos primeros relatos marcan el tono y el estilo del conjunto. El primero, “Encuentra y marca con un círculo”, narra una autobiografía a través de fotos, una por año, desde el cero al 22; el segundo, “Bajo el techo que se está descarapelando”, cuenta una función de cine en una sala de pueblo, donde los espectadores se sentaban bajo la “hermosísima ornamentación del techo” que, sin embargo, por el paso de los años y la desidia, ya dejaba ver “las costillas de junco rotas y las entrañas oscuras, como podridas, del desván del cine”. Petrovic presenta a cada uno de los asistentes y al personal del cine, retratos que ofrecen, por extensión, la perspectiva completa de la vida pueblerina en la Yugoslavia de Tito. A la vez, el relato, magistralmente construido, abre paso a la intersección de las pequeñas historias personales con la gran historia del país, con elegancia y con un total y alegre desprecio por las convenciones: a veces las cosas ocurren como se espera que sea, pero a veces, simplemente, no. Quizá lo más sorprendente y sugerente de estos cuentos de Petrovic es su relación con las emociones. No hay aquí nada de esa frialdad escéptica y distanciada que parece la marca de lo contemporáneo. Aquí nadie se siente cool. Y por eso pequeñas historias como la del padre que no pudo matar al conejo destinado a la cena y que luego vivió por meses en la terraza tienen esa enorme capacidad ya no se sorprender, sino también de conmover: “Gracias a él (al conejo) aún ahora puedo recordar qué es lo que a veces le falta a la gente, qué son los verdaderos latidos del corazón y qué es la verdadera humedad del ojo”.

Sexto Piso, Ciudad de México, 2008. 172 páginas

Ya está en librerías el quinto número de H/Hueders.

Textos de Rancière, Russell, Lillo, Rimsky, Domínguez Michael, Camnitzer, Zurita, Pepe Cuevas, Le Breton, Mark Twain (inédito), Graciliano Ramos, Henry James, Mary Cholmondeley, los bosquimanos. Entrevista a Jon Lee Anderson, un ensayo de Lucía Vodanovic y reseñas de Vicente Undurraga y Andrea Kottow.

Artista invitado: Jocko Weyland, Elkzine