Ann Beattie

La Tercera, sábado 10 de abril de 2010

Ann Beattie, la novelista que retrató la resaca de los 70 en EEUU

por Roberto Careaga

En 1976, Ann Beattie (1947) vivía en una casa de New England, EEUU, con un puñado de jóvenes anónimos que todavía planeaban su futuro. Bob Dylan sonaba todo el día. Ella creía que tenía una buena posibilidad de vivir de la literatura. Había empezado a escribir cuentos como hobbie, robándole tiempo a los cursos de literatura que seguía en la Universidad de Connecticut, y se había convertido en colaboradora habitual de la revista New Yorker. Bordeaba los 29 años cuando se metió en la piel de Charles, un veinteañero con penas de amor en el nevado Washington de los 70. Era algo más que una historia de amor: Postales de invierno fue la novela que atrapó el desencanto de la generación que se perdió las flores, la paz y el amor de los 60.

Fue la primera novela de Beattie y sería todo un hito. Comparada con El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, Postales de invierno fue una obra decisiva para escritoras como Amy Hempel y Lorrie More. “La fuerza y la influencia de Beattie proceden de su inmersión en el desconcierto estoico de una generación sin causa”, diría John Updike. Ella se lo tomó con calma. Todavía. “Me pagaron un poco más de cinco mil dólares por la novela, la que vendió una moderada cantidad de copias. No fue un best seller. Vivía en una casa llena de extraños y nadie me prestaba más atención que a los demás”, dice a La Tercera.

Eslabón perdido

Publicada hace dos años en España, ahora la melancólica y entrañable Postales de invierno está disponible en Chile. Como anuncia su nombre, se trata de una novela de escenas: las suficientes para retratar al círculo que amarga la vida de Charlie, un hombre de trabajos frágiles que recibe a su hermana menor de visita y juntos deben lidiar con la locura de su madre. Además está su amigo fiel, Sam, y el objeto principal de sus deseos: Laura, mujer casada con la que tuvo un romance y a la que intenta reconquistar. De fondo, cae la nieve.

Escrita en sólo tres semanas, Postales de invierno anticipa la ironía que hoy caracteriza al cine independiente americano y a series de TV como Seinfeld: la novela está plagada de largos diálogos y escenas tan cotidianas como absurdas. Es culpa de las lecturas de Beattie. Y de ella misma. “En ese tiempo leía a Beckett y las obras del teatro del absurdo”, dice. Y añade: “Hasta cierto punto, para crear a Charly -el protagonista- tomé algunos de mis rasgos, como la conciencia que tengo de mi ridiculez, y lo mezclé con ficción: un personaje obsesivo”.

Si es una novela generacional, como anota Rodrigo Fresán en el prólogo de esta edición, es por los innumerables rastros de época que deja Beattie: todo el tiempo suena el Dylan de los 70 y la sombra del Presidente Nixon recorre las páginas. Además, las grandes utopías ya no van: la mayor conexión hippie de Charly es el humo de la marihuana. “Vale, es el retrato de una generación”, reconoce Beattie. “Pero los escritores esperamos que nuestras obras trasciendan a su tiempo. Jane Austen es algo más que una retratista de su tiempo”, añade.

Suerte de eslabón perdido para el mundo hispano de la narrativa estadounidense contemporánea y la pieza femenina faltante de la generación de Richard Ford y Carver, Beattie recibió el premio PEN/Bernard Malamud y en 1979 vio en el cine una versión de Postales de invierno, dirigida por Joan Micklin Silver. Luego, por supuesto, siguió escribiendo: seis novelas y ocho volúmenes de cuentos. Es decir, todavía es una desconocida en español.

Pero algo se avanza. El sello Libros del Asteroide también editó Retratos de Will, novela de 1989 en la que Beattie vuelve a ejercer un estilo episódico: desde que nace y hasta los 20 años, Will es descrito lateralmente a través de sus padres. Son los 80 y Jody, la madre de Will, es una fotógrafa intuitiva y descreída que bien podría ser una encarnación del setentero Charly de Postales de invierno. Pero en Retratos de Will Beattie tiene menos humor; es más cínica. Pasa el tiempo. “A inicios de los 70 creía que tenía mucha suerte y que realmente podría ganarme la vida como escritora. Ahora, simplemente no puedo”, dice.

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1 comentario
  1. Amigos de Hueders,

    Gracias por dar a conocer a estos excelentes autores, a Libros del Asteriode por editarlos al español y a Metales Pesados por traer sus novelas a Chile.

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