Perú, de Gordon Lish

En 60 watts

Captain fiction

por Cristóbal Carrasco

I.

Si la literatura fuera un campo de batalla, de un lado estarían los escritores y sus agentes, y al frente, los editores, aquellos personajes que deben lidiar con la ambición económica de los representantes y el gusto impredecible del público. Si la literatura fuera un campo de batalla – pero no lo es –, y si la guerra se librara en Estados Unidos, Gordon Lish sería uno de los más reconocidos personajes por haber estado en ambos lados de las trincheras.

II.

Gordon Lish nació en 1934 en New York, y en ese sentido, pertenece a la generación de escritores tan importantes como Cormac McCarthy o Philip Roth. Una generación que, como puede apreciarse, no tiene mucho en común salvo las lecturas comunes de Faulkner y Hemingway. Y Lish, siguiendo sus propias obsesiones, decidió tomar un rumbo personalísimo. En 1961 fundó la revista literaria Genesis West donde conoció a los beatniks y comenzó una labor editorial que lo llevaría a descubrir a, quizás, el escritor más importante que haya editado: Raymond Carver.

Como se sabe, Raymond Carver ha sido el ícono del realismo sucio y generador del estilo minimalista. Todo eso, también se sabe, fue gracias a Lish, que desde 1969 se convirtió en editor de la revista Esquire y publicó sus cuentos con ese frío y duro corte que ha suscitado tantas críticas, y del que el mismo Raymond Carver pareció arrepentirse.

Pero Lish no sólo editaba a Carver. También publicó las obras de Richard Ford, T.C Boyle, Don Delillo o Amy Hempel, de quien fue profesor. Todos disímiles y no todos pertenecientes a las mismas corrientes, pero todos respetuosos de su editor. Gracias a la amplitud de esos contactos, y, digamos, el buen gusto de elegir – o de crear – a los mejores representantes actuales de la literatura norteamericana, Lish fue apodado con el gracioso y extraño apodo de Captain Fiction, y hasta hoy, si lo encuentran por la calle, lo pueden llamar así.

Lish, no era difícil advertirlo, dejó Esquire y se volvió editor de uno de los sellos con nombre de otro de los grandes editores americanos, Alfred Knopf, el mismo que publicaba las recetas de la cocinera Julia Childs, «para darse el gusto y el lujo de publicar a Gertrude Stein, que no vende más de mil ejemplares». En la editorial, Lish se convirtió en el monstruo editorial que muchos conocen. Siguió publicando a Carver, Cynthia Ozick, David Leavitt y también mantuvo su labor como profesor, y de su peculiar forma de literatura han aparecido los galardonados Lily Tuck, Dana Spiotta y Michael Kimball.

III.

Pero, si apenas en estas latitudes se conoce a Lish como editor, menos se conoce su obra literaria. En 1977 Esquire publicó el relato “For Rupert – with no promises” como un anónimo que muchos adjudicaron al ahora fallecido J.D Salinger, pero que en realidad pertenecía  a Lish. Diez años antes, había publicado su primer libro y ninguno de ellos, hasta ahora, había sido editado en español. La editorial Periférica, a cargo del escritor Julián Rodriguez, le propuso a Israel Centeno, uno de los escritores venezolanos más conocidos en la actualidad, que tradujera la novela Perú, lanzada por Gordon Lish en 1987, y aceptó. La novela ya se lanzó en España y acaba de llegar nuestro país, por la distribuidora Hueders. Junto con ello, Centeno tradujo otra novela, Epígrafe, que también será lanzada por la misma editorial.

Israel Centeno, también figura de la editorial Periférica, desde Venezuela, nos contó cómo fue traducir a una figura tan relevante de la literatura norteamericana. « Evidentemente fue un proceso complejo, porque yo esperaba encontrar algo parecido a lo que había leído en los cuentos de Carver, los que se les atribuye influyó Gordon Lish. Pero al comenzar el proceso de traslación descubro la complejidad de una prosa balbuciente y me encuentro con el absurdo realismo de un niño resentido y asesino que contrapuntea con la voz del mismo niño ya convertido en hombre, igualmente absurdo, pero significativamente realista.»

Esa distancia, de la que habla Centeno, en la obra de Lish frente a la literatura de sus discípulos, parece ser una condición necesaria en su trabajo. Centeno, en ese mismo sentido, afirma que entre todos esos autores y Lish «se inscriben dentro de una tradición y un envión estético que toma a Chéjov como bandera y que rescata el realismo, las historias mínimas, pero siento que Lish se nos revela. Cuando leemos a Lish entramos a un universo interior enloquecido.»

IV.

Entonces ¿Qué quiso hacer Lish con su literatura? ¿Qué quiso escribir en Perú?

Hace 24 años, Lish lanzó Perú, una novela de 220 páginas que narra, en su inicio, el homicidio de un muchacho en una caja de arena, y el intento del asesino, ya adulto, de recordar aquellos hechos, muchos años después. Gordon Lish asegura que, dentro de esa historia, también conviven experiencias personales pasadas, pero, justamente hace 24 años, y mientras era entrevistado por Don Swain sobre Perú, nos reveló la verdad sobre “su novela más autobiográfica” y casi al comienzo de aquel diálogo, señala con tranquilidad «De hecho, es todo invención, y parte de publicar una novela consiste en observar qué tan cerca estás de producir ese efecto. Al comienzo de la novela está el intento de transmitir el relato con documentos, y por eso una comprensión frívola consiste en entenderla como hechos reales y no como ficción. Lo que yo intento hacer, sin embargo, es revivificar esa ambición, y transmitir como ficción lo que podría venir de la realidad. Pero de hecho Perú es completamente una obra de mi imaginación: es una novela»

No podía ser de otra manera, Capitán Ficción.

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