Perú, de Gordon Lish

La Tercera, 28 de abril de 2010

Llega la novela de Gordon Lish, el inventor del estilo Carver

por Roberto Careaga

Pasará a la historia como el editor que modeló a machetazos la obra de Raymond Carver, pero el controvertido Lish también escribió. Lanzan Perú, obra alabada por Don DeLillo y Harold Bloom.

Temerosa, como todos los alumnos de los talleres del editor Gordon Lish (76), la periodista estadounidense Neal Karen empezó a leer su cuento. Después de la primera frase, Lish la detuvo en seco. “No siento que necesite conocer el resto del cuento para seguir viviendo”, sentenció. Era su estilo: cobraba miles de dólares, hablaba horas, no aceptaba preguntas. Era un hipnotizador que arrastraba una fama única en la escena literaria americana: apodado en los 70 Captain Fiction, Lish había impulsado las carreras de Don DeLillo, Amy Hempel, Richard Ford, Cynthia Ozick y, con especial fuerza, la de Raymond Carver.

Figura controvertida, Lish pasará a la historia como el hombre que definió el estilo minimalista de Carver: siendo su editor en 1980, cortó radicalmente los cuentos del volumen De qué hablamos cuando hablamos de amor, imprimiendo a los relatos un aire de gélida indiferencia. Lish no sólo se dedicó a los escritos de otros. Publicó los suyos. Perú, su segunda novela, es por primera vez publicada en español y acaba de llegar a Chile. Según DeLillo es “una novela hipnótica cuya potencia va en aumento: dibujada con una maestría que atrapa”.

Frases, no historias

“No recuerdo a nadie antes de que yo matara a Steven Adinoff en el cajón de arena de Andy Lieblich”, se lee en Perú (1986), llamada así porque el narrador recuerda el traumático hecho de su infancia al ver una cárcel en Perú en TV. Luego narra como siendo un niño de seis años mató a otro chico de su misma edad. Sin nada del minimalismo de Carver, Lish despliega una narración dubitativa que rodea las circunstancias del asesinato.

Inventario de temores infantiles, Perú va y vuelve de la caja de arena de Lieblich, el niño millonario del barrio por el cual el narrador sentía una inquietante atracción. No sólo por él: también por su profesora, la señorita Donell, y el hombre negro que limpiaba el auto de los Lieblich. Le temía al dueño de la casa que arrienda su familia y por Steven Adinoff, el niño que mató, no sentía nada. “No le presté más atención que a sus labios, a sus botones”, dice.

Si la novela es inquietante y rara, no es sólo por su historia; también por el estilo fracturado y repetitivo de la prosa de Lish. Así: “Decía que sólo lo rociaba, lo humedecía, por las mañanas, que sólo por las mañanas salpicaba con unas gotas su pañuelo, sólo lo rociaba con unas gotas”. Ahí está el sistema literario que promovía en sus talleres: “No tengas historias, ten frases”, les decía a sus alumnos. “Debes sentir que la próxima frase que escribas es la más brillante jamás escrita”.

Pese a que sus libros fueron alabados por la crítica, incluido Harold Bloom, la fama de loco de Lish (“Estuve en el manicomio dos veces y una en la cárcel”, solía decir) creció hasta aislarlo en los 90. Ahora está por regresar: en junio se lanza en EEUU Collected fictions, un volumen con todos sus libros.

Perú, Gordon Lish, Ed. Periférica, 222 páginas, $ 16.000

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: