Compases al amanecer, Germán Marín: Entrevista

El Mercurio, Revista de Libros, 13 de junio de 2010

Germán Marín y las culturas de la culpa

por Pedro Pablo Guerrero

Desde que abandonó la edición, Germán Marín se ha dedicado a lo que más le gusta: escribir. No hay año en que no publique algún libro. Si en 2009 apareció la novela La segunda mano , centrada en la figura de su primo Miguel Sessa, militante de Patria y Libertad, ahora vuelve al relato corto en Compases al amanecer , que retrata una “humanidad hecha de retazos y escombros”, a través de instantáneas de luz noctámbula, como la fotografía en blanco y negro de Sergio Larraín que ilustra la portada: una pareja bailando en el prostíbulo Los Siete Espejos, de Valparaíso, el año 1963.

El propio título del libro es el nombre de un programa radial de trasnoche que se transmitió desde 1938 hasta fines de los años setenta. Muchas de las veinte historias de Compases del amanecer , el libro, transcurren en una atmósfera nocturna, insomne, melancólica e irremediablemente perdida, hecha de silencios, elipsis y sobrentendidos: una comida de ex cadetes de la Escuela Militar; la mediocre rutina de un ex boxeador que debe ocultarse; la confesión banal de un asesino; la historia de una vedette en decadencia contada por un mánager que compra almas…

Marín ajusta cuentas con su pasado, e incluye dos relatos dedicados a un episodio reciente de su vida, que involucró a uno de sus nenes . Pero no quiere hablar de eso, como tampoco quiere referirse a su actual postulación al Premio Nacional de Literatura, que ya cuenta con el apoyo de dos universidades y del editor junto al que trabajó durante varios años de su vida, Pablo Dittborn; primero en Quimantú y más tarde en Random House Mondadori.

-¿Por qué postula a un galardón que calificó hace cuatro años como un “premio de ratas”?

-Me expresé mal en ese momento, llevado por el disgusto de saber que ya había un ganador.

-¿A qué se refiere cuando, en el epígrafe de “Compases al amanecer”, dice entender a Braulio Arenas?

-En este escritor había un resentimiento conservado desde antiguo, desde quizá su enfrentamiento con Neruda en un acto público, que le significó no ser nunca reconocido por su generación; esto es, la de Fernando Alegría, Volodia Teitelboim, entre otros. Hoy es una figura muerta que sólo se la recuerda por adherirse al pinochetismo, actitud que, en cierta medida, fue una respuesta a su medio, una provocación casi surrealista. No obstante, creo que su obra, tarde o temprano, será reivindicada.

-¿Conoció al periodista Julio Tapia, conductor del programa “Compases al amanecer”?

-No lo conocí personalmente, si bien seguí su espacio a través de los años, incluso a veces al cambiar él de emisora. Su programa, dedicado a la música bailable, sobre todo al tango y el bolero, me provocaba una melancolía sin vuelta, en particular cuando estaba acodado a una barra de fuente de soda. Hoy ese sentimiento, cabe señalar, no ha desaparecido y mudo lo veo reflejado en las largas tardes de domingo.

-¿Cuáles fueron sus intenciones en los dos textos de “No hay mejor espejo que la tinta”?

-Si bien ambos textos aparecen relatados por unos autores distintos, no es menos cierto que son uno solo, todo lo cual termina siendo mediante un buceo al interior del personaje, desgraciadamente real, un ajuste de cuentas frente a la deslealtad.

-El voyerista que aparece en el cuento “El Majestic”, ¿resume su concepto de lo que es un escritor?

-Aunque a veces en el escritor hay un voyerista detrás de la ventana, en este caso me preocupó, a través de cierta perspectiva fantástica, involucrar al personaje dedicado al fisgoneo en un hotel, a la ceremonia secreta de una pareja. Si se trata de voyerismo como tal, está mi libro Conversaciones para solitarios .

-¿Hay en este libro un avance más audaz hacia el relato fantástico?

-En la medida en que penetro en el ejercicio del realismo, cada vez más me doy cuenta de la necesidad de recurrir a las inflexiones que aporta la visión fantástica, como, por ejemplo, doy cuenta en “La Bambi”, personaje que proviene de Basuras de Shanghai .

-¿Cuándo nace ese afán de recuperar a personajes de otras ficciones?

-Desde los primeros libros, he ido recuperando diversos personajes, sobre todo secundarios, por ejemplo, una tal Betty Catrileo, extraída de mi trilogía “Historia de una absolución familiar”, que aparecerá en la novela Dejar hacer , de próxima publicación. Carecueca, entretanto, surgido de La segunda mano , hoy ya viejo, es protagonista de uno de los cuentos de Compases al amanacer . De este modo he empleado uno de los recursos balzacianos que existen en la literatura, deseoso de crear cierto tejido entre un libro y otro.

-Hay una invocación a Gerardo de Pompier, el alter ego de Enrique Lihn.

-Gerardo de Pompier fue un personaje creado con Enrique Lihn producto del azar, en un momento que carecíamos de material para llenar una página de la revista “Cormorán” que ambos dirigíamos. Enrique, más tarde, prosiguió con Pompier en dos libros. La demanda al eminente maestro de la palabra, dueño del fundo Los Transparentes, consiste en invitarlo a regresar a la sociedad actual, atada a la noria de sus viejas enfermedades.

-¿Existe en el cuento “El presente” una alusión a este presente?

-En nuestro presente es indudable que se asiste a un proceso de cambios y creo que, si miramos hacia atrás, resulta claro que se perfila una identidad actual distinta, difusa aún, de la cual desconozco sus dimensiones. En cualquier caso, esa identidad puede significar progreso, pero a la vez barbarie, aniquilación. “El presente” es un cuento que, al indagar en una posible amnesia, sólo es el viaje de un yo perdido que, en el último momento, recupera su identidad, su mujer, su casa.

-En el relato “Talante”, el narrador expresa “el deseo profundo, enigmático, de cometer un acto definitivo, sin vuelta, como si naciera de nuevo”.

-La tensión de matar, tal cual se observa en la sociedad, está presente en muchos, desde los trágicos griegos. Esa actitud definitiva no deja de ser a la vez ponerse en un umbral. Al matar se está asumiendo un estado cero de permanencia, de donde arrancará una nueva vida, por más amarga que sea.

-¿No le interesan tanto los cuentos de final cerrado?

-Al escribir no tengo una idea preconcebida sobre el cuento que estoy haciendo, menos aún si emplearé el final cerrado u otro recurso. Sólo me doy cuenta de esto cuando está terminado, ante lo cual nada más tengo que hacer, excepto guardarlo en un cajón, a la espera de escribir otro cuento más adelante. En otras palabras, este género casi siempre me resulta imprevisible, librado más que nada al contenido, de donde puede emerger uno u otro modelo o, a veces, ninguno de ellos.

-En un cuento se ve a sí mismo como “niño de matiné”. ¿Cuánto lo marcó el cine?

-Hace muchos años, en una mesa de Il Bosco, José Román nos expresó a Raúl Ruiz y a mí, no pierdan la oportunidad, el cine es la última salida que le queda a la cultura. Yo no le hice caso, pero dedicado a escribir siempre me ha rondado la noción del cine, al punto de asociarlo a momentos de mi vida, de igual modo los teatros adonde concurría, el Baquedano a la matiné, el Italia cuando adolescente, el Marconi ya mayor.

-¿A qué o a quién dirige su confesión el narrador del texto final: “Me acuso”?

-El ignaciano que fui durante la niñez, retomado hoy al desnudo sin dioses ni amos, me llevó a pergeñar esa enumeración, dedicada a nadie. Como se señala en la breve página, es una letanía nacida del deseo de expurgar, hasta el fondo de la cloaca, la condición humana. Pertenezco, en fin, a las culturas de la culpa.

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4 comentarios
  1. ya deberia estar la voz de este señor por ahy…y recordartodos aquellos momentos nocturnos como a los anunciantes:fabrica de fenos aspillaga en diez de julio….juanito mena el rey de las bicicletas en san diego…Tengo la failidad de hacele la voz con el tema de fondo que ea un pasodoble “el gato con botas”.Me siento horgulloso de poder recordalo entre mis compañeros de trabajo y ademas lo tengo en mi celular y cuando alguien lo escucha me preguntan que de donde lo obtuve y es alli en donde digo que la voz la doblo y les grabo en sus celulares lo que hago con aprecio hacia EL MAESTRO DEL AMANECER. un abrazo a la distancia.

  2. Luis Villagra Reveco dijo:

    A mi juicio Marin ha sido un postergado en entregarle el premio Nacional de Literatura , ajena a su condición política, creo ver en él- en una especie de anlología – asi como La Martin era considerado el poeta de la prosa francesa MARIN es para el mi el poeta de la prosa chilena cotemporanea .

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