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Archivos Mensuales: noviembre 2010

La Tercera, domingo 28 de noviembre de 2010

por Alvaro Matus

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“¿Qué mundo infinito hay detrás de cada arribo? ¿Qué universo sensible se abre a lo desconocido, ante una ciudad que se abre por primera vez, que algún día se dejará de pisar?”. Estas fueron las preguntas que motivaron al mexicano Juan Manuel Villalobos a armar un libro que hablara sobre la experiencia del arribo, sobre las primeras horas o los primeros días en que un escritor se encontraba ante un destino incierto: a veces hay mucha esperanza, en otras hay un amor que opera como motor y, obvio, también resuenan los ecos de lo que se pudo haber perdido al dejar el propio país, aunque fuera sólo por un tiempo.

Entre las 11 crónicas que componen el volumen, sobresalen las de Horacio Castellanos Moya sobre Toronto, de Rodrigo Rey Rosa sobre Tánger, de Alma Guillermoprieto sombre Managua y de Francisco Goldman (que estuvo en nuestro país invitado por la Cátedra Bolaño de la UDP) sobre Ciudad de México.

El guatemalteco Rey Rosa entrega un relato tan íntimo como los sueños, en el que da detalles que no se conocían sobre su paso por el taller de Paul Bowles en Tánger, Marruecos. En el pequeño departamento del autor estadounidense, con sus alfombras bereberes y el intenso olor a incienso mezclado con el aroma del kif, nació una amistad que se manifestó a través de traducciones mutuas (Bowles presentó los cuentos de Rey Rosa a una editorial norteamericana cuando aún era inédito en castellano) y la conversación distendida sobre las pasiones compartidas: “La disciplina de los viajes. Conrad y el mar. Los sonidos del desierto y de la selva…”, anota Rey Rosa, quien heredó 98 cajas que contenían los libros, papeles y cuadernos que Bowles tenía en su biblioteca.

El texto de Horacio Castellanos Moya refiere al invierno de 1979 cuando, a los 21 años, salió huyendo de la violencia de San Salvador, y de cualquier fantasía de convertirse en hérore, para irse a estudiar inglés a Toronto. El relato transmite el profundo desamparo en que se encontraba Castellanos Moya (sin mucho dinero y sin amigos), dando tumbos para encontrar un buen lugar donde alojarse y, cuando cree que ya lo tiene, cuando ya pasó una noche confortable, leyendo a Lorca y escribiendo algo de poesía, su deficiente manejo del inglés lo pone nuevamente en peligro de quedar en la calle. Dificultades de esta índole no tuvo Alma Guillermoprieto, quien a través de su visita a Managua en 1978, días después de que el Frente Sandinista de Liberación Nacional irrumpiera en el Congreso y secuestrara a los legisladores, exigiendo la liberación de medio centenar de opositores al gobierno de Somoza. El relato es el descubrimiento de una vocación (el periodismo) y también es la historia de la pérdida de la inocencia.

El libro incluye, entre otras llegadas, la de Rodrigo Fresán a Caracas, de Santiago Roncagliolo a Madrid y de Rafael Gumucio a Nueva York. Las experiencias aquí narradas son tan diversas como los paisajes urbanos y, por cierto, como las propias lecturas.